viernes, 9 de diciembre de 2011

Dormitorios de reyes

Los arqueólogos que investigan el castillo de Gauzón localizan la habitación principal de la fortaleza y lo que podría haber sido el baño

Piedras Blancas,

Inés MONTES

La última campaña de excavaciones en el castillo de Gauzón ha permitido descubrir dónde dormían los reyes asturianos cuando pasaban por la fortaleza medieval de Raíces Viejo. Los trabajos que el equipo de arqueólogos que dirigen Iván Muñiz y Alejandro García realizó el pasado verano, han proporcionado una secuencia de cómo se organizaba la vida en las dependencias señoriales del castillo de Gauzón. Los resultados de las pruebas del carbono 14 dejan claro dónde se ubicaban los aposentos señoriales. El descubrimiento más importante son dos habitaciones que podrían haber sido utilizadas por el rey Alfonso III El Magno, que nació en el año 848 y murió en Zamora a finales de diciembre del 910.

El castillo de Gauzón original es anterior a Alfonso III. Las pruebas del carbono 14 han permitido reconstruir el desarrollo de la ocupación de la fortaleza medieval que arranca entre los siglos VII y VIII y estuvo habitado hasta el siglo XV. Pero durante el reinado de Alfonso III, en tiempos de la Monarquía Asturiana (siglos VIII-IX), el castillo tuvo uno de sus mayores momentos de esplendor. Fue en el año 908 cuando en el taller de orfebrería se cubrió de piedras preciosas la Cruz de la Victoria.

«Localizamos dos estancias , una mayor, que sería una sala regia o habitación principal privada, y otra más pequeña con un único acceso desde la anterior», dijo García. La habitación principal es rectangular y de grandes dimensiones, de 50 metros cuadrados de superficie. «Data de la época de Alfonso III, se habilitó en la segunda mitad del siglo IX o principios de X», añadió. Los suelos tienen un buen acabado, son pavimentos de mortero, de cal y arena, lo más parecido al hormigón actual. En una esquina de la habitación principal hay vestigios de un hogar que serviría para calentar la estancia. Además, la habitación tiene un pórtico orientado al norte desde el que se ve la Ría de Avilés. Adosada a ella, y hacia el este, hay otra estancia «de dimensiones perfectas, un cuadrado de cuatro metros de lado y cuyo acceso sólo se puede realizar desde la habitación principal». Ese local podría haber sido un baño porque se descubrió un estanque con bordes de ladrillo, una cisterna y un canal de desagüe. «Intuimos que podría haber una tercera habitación adosada a la principal y orientada hacia el oeste», explicaron los arqueólogos

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